En 1866, Napoleón III le dio a París su propio Internet: bajo tierra siguen enterrados 427 km de "cables" que nadie quiere retirar
París tiene una peculiaridad que millones de personas pisan cada día sin saberlo: bajo sus calles siguen enterrados cientos de kilómetros de una red de comunicación que funcionó como una especie de Internet mecánico mucho antes de.